Me dedico al mundo de la Danza y soy entrenadora de Yoga, Pilates y Entrenamiento Funcional. Como amante del deporte he practicado unos cuantos, algunos los sigo practicando de forma esporádica: esquí, escalada, bici de carretera y montaña. Otros han pasado por mi vida sin pena ni gloria. Y el Crossfit llegó para quedarse.

 

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Desde hace ya un tiempo había oído hablar del deporte “de moda”: el Crossfit. Me puse a investigar y al principio me pareció total y absolutamente imposible practicarlo, ya que a veces los vídeos que vemos en redes e Internet ofrecían, sólo a la élite, haciendo cosas de súper héroes, una locura. No ayudaba mucho que donde vivo actualmente no contaba con ningún Box ( así es cómo se llama donde practicamos este deporte ), para poder probar y opinar por mí misma.

Se iban acumulando en mí imágenes de este deporte, testimonios de otras personas, muchas conocidas de mi profesión. Y veía cambios, tanto físicos, evidentemente, como psíquicos. ¿Qué pasaba con el Crossfit?

Hasta que al fin en mi ciudad abrieron no uno, sino tres Boxes el pasado septiembre. Como dos locos nos presentamos allí a una clase de prueba mi marido y yo, también deportista empedernido en busca de cambios.

El abrazo «CROSSFITERO»

Decir que salimos encantados es poco: nos decían que fuéramos otro día, que nos lo pensáramos, que nos encontráramos cómodos. Pero ya salimos de allí con la decisión tomada: este deporte nos había dado lo que yo llamo “el abrazo crossfitero”, del que no puedes ni quieres salir.

La cantidad de agujetas era proporcional al encantamiento, pero cuando llegas al Box a entrenar se obra el milagro: enciendes la máquina maravillosa que es tu cuerpo y…¡desaparecen por arte de magia!

Para mí, el Crossfit lo tiene todo: trabajo funcional completo y global del cuerpo, motivador y muy agradecido. Desarrolla tu capacidad de trabajo en equipo y despierta en ti tu afán de superación, que no tu ego. TODOS trabajamos el mismo entrenamiento, adaptándose a las capacidades de cada uno, en un ambiente divertido, con gente que está tan ilusionada y motivada como tú, con la que vas de la mano, apreciando la evolución de todos y cada uno, ayudándote.

Para mí es una metáfora de la propia vida: has de ser flexible, fuerte y no perder el rumbo. Pero como NADIE nacemos enseñados, irás aprendiendo por el camino: busca un buen coach que te enseñe, unos buenos compañeros de viaje y nunca tengas miedo a tus límites, porque podrás superarlos.

Así es el famoso CROSSFIT. ¿Te animas a probar?